Messi hoy es el mejor ser humano en el planeta que interpreta y ejecuta el fútbol. Hace cosas y resuelve situaciones en milésimas de segundos. Lleva vivo el potrero en él y por eso en el mundo se vuelven locos. Porque a través de Messi se dan una idea de cómo se juega en esos potreros. Lo ví a Messi hacer lo mismo que hacía Diego. Gambetear a medio equipo y hacer el gol. Ganó Champions, Ligas, Copas, Balones de Oro y cuánto premio pueda imaginar. Si, seguro me va a decir que no ganó un mundial, que con la selección no ganó nada. Déjeme decirle que también se equivoca, ganó una medalla de Oro con la Selección en las Olimpiadas de 2008. Pero bueno, seguramente.me va a decir que esa competencia no cuenta. Que lo que vale es el mundial. Yo ví por la tele como la miraba en Brasil, cómo le dolió que se le escapara. La tuvimos ahí, cerquita. Y digo "la tuvimos" porque yo soy de los que quiere que Messi gane. Le cuento, iba a ser una hazaña ganar la Copa del Mundo en tierras cariocas. Pero no se dió, el fútbol es asi. Un pibe que usted no conocía, no sabía que existía, hace un gol faltando 5 minutos para que decida la suerte y te quedas afuera de todo. Lo vi a Messi conmovido mirar esa Copa del mundo.
viernes, 5 de abril de 2019
¿Cómo lo van a criticar a Messi?
Messi hoy es el mejor ser humano en el planeta que interpreta y ejecuta el fútbol. Hace cosas y resuelve situaciones en milésimas de segundos. Lleva vivo el potrero en él y por eso en el mundo se vuelven locos. Porque a través de Messi se dan una idea de cómo se juega en esos potreros. Lo ví a Messi hacer lo mismo que hacía Diego. Gambetear a medio equipo y hacer el gol. Ganó Champions, Ligas, Copas, Balones de Oro y cuánto premio pueda imaginar. Si, seguro me va a decir que no ganó un mundial, que con la selección no ganó nada. Déjeme decirle que también se equivoca, ganó una medalla de Oro con la Selección en las Olimpiadas de 2008. Pero bueno, seguramente.me va a decir que esa competencia no cuenta. Que lo que vale es el mundial. Yo ví por la tele como la miraba en Brasil, cómo le dolió que se le escapara. La tuvimos ahí, cerquita. Y digo "la tuvimos" porque yo soy de los que quiere que Messi gane. Le cuento, iba a ser una hazaña ganar la Copa del Mundo en tierras cariocas. Pero no se dió, el fútbol es asi. Un pibe que usted no conocía, no sabía que existía, hace un gol faltando 5 minutos para que decida la suerte y te quedas afuera de todo. Lo vi a Messi conmovido mirar esa Copa del mundo.
miércoles, 30 de enero de 2019
Letras, palabras y textos
Tac, tac, tac, tac. Sonaba en mi casa una vieja máquina de escribir, me fascinaba. No podía entender cómo era que golpeando una tecla, subía una varilla de metal que imprimía una letra en un papel que descansaba sobre el rodillo. Les juro que me daba mucha curiosidad. ¿Pero como puede ser? ¿Cómo funciona?sábado, 5 de enero de 2019
El día que casi veo a los Reyes Magos
Ese día estaba decidido, los iba a esperar y por fin los iba a ver. Además, venían con los camellos. Yo pensaba “¿Como no voy a ver tres camellos? ¡Son enormes!” Había visto unos en el zoológico y realmente eran inmensos, aunque los del zoológico eran de una sola joroba. Me dijeron que los camellos de los Reyes Magos tenian dos jorobas y eran un poco más grandes. Más a mí favor, los tengo que ver. Se me puede escapar el negro Baltazar en la oscuridad, pensé, pero con la ropa de colores igual lo tengo que ver.
Esa noche los podía sorprender mientras me dejaban el regalo. Eran tres Reyes Magos, tres camellos, más las bolsas de regalos. Un quilombo bárbaro en el patio trasero de casa. Era "la oportunidad".
Preparé el pasto, corte mucho, lo puse en una palangana violeta de plástico que había en mí casa. No estaba seguro de usarla, porque si uno de los camellos la pisaba y la rompía, mí mamá seguro me iba a decir algo. Siempre la usaba para poner la ropa para colgar, pero me arriesgué. Los camellos siempre fueron muy cuidadosos, nunca rompieron nada. En otro balde grande con manija puse el agua. A la ofrenda le sumé mis zapatillas topper blancas, la carta y listo.
Dejé todo en el patio de atrás de casa, en el mismo lugar donde intentaba cazar pajaritos. A ellos los veía, aunque nunca agarré ni uno. Les ponía el alpiste que le robaba a mi abuelo, acomodaba una caja de cartón levantada de un costado con un palito y un hilo atado al palo. En ese lugar ahora estaba poniendo las cosas para los Reyes. Esa noche me quedé despierto, vigilando desde la ventana de la que tiraba del hilo cuando cazaba.
Mí papá se acercó y me dijo: “¿Que hacés? ¿Los querés ver? Mirá que es difícil, no te olvides que son Magos.” Lo miré y le dije que si, que me iba a quedar ahí, toda la noche en silencio hasta que vengan. Él se sonrió, me acarició la cabeza y me dijo "Bueno, yo me voy a dormir."
Apagué todas las luces y me quedé esperando. No sé cuánto tiempo pasó, pero al final me dormí. Amanecí en mí cama. Cuando me desperté, sobresaltado, salí corriendo hacia mí puesto de guardia en la ventana. Me asomé y estaban los regalos. ¡No! ¡otra vez no!
Los camellos se habían tomado el agua, habían comido el pasto y por suerte no habían roto la palangana violeta de mí mamá. Eso me daba tranquilidad.
El único problema es que iba a tener que esperar otro año. Pero, al menos, tenía tiempo para pensar mejor el plan.
viernes, 4 de enero de 2019
Prefiero no cruzarme con una Araña
El recuerdo me vino anoche, después de bañarme. Salí mojado y desnudo de la ducha, agarré un toallón para secarme y salió de entre los pliegues del toallón una araña de unos tres centímetros de diámetro. Patas finitas y largas, cuerpo oscuro y bastante grande, un bicho respetable, de proporciones que requieren de cierto estado de alerta.
La araña de anoche me recordó aquella de la pileta del lavadero, un piletón de cemento, de los de antes, con los bordes principales redondeados. De esos que las abuelas usaban para lavar la ropa, fregándola contra la tabla de madera. Esta pileta que les cuento era lo suficientemente amplia como para que un nene cupiera cómodo en su interior
Ya desnudo, me abrazaron, y me levantaron para meterme dentro de mi jacuzzi. Pero ahí estaba ella, para mí una tarántula. Una araña de proporciones épicas, como salida de un cuento de ciencia ficción. Era marrón muy oscuro, casi negra. Tenía las patas largas, llenas de pelitos. Estaba paradita en el agujero del desagote, quieta, expectante. Esperando a su presa, un nene desnudo por bañarse. Claramente no entrábamos ahí los dos, mi cara de espanto lo decía todo.
- "Yo ahí no entro".
Me dejaron en el piso y la mataron poniendo el tapón, quedó atrapada en el desagote. Era tan grande que las patas sobresalían de la circunferencia uno o dos centímetros.
Asi, como se escriben las grandes hazañas, les cuento que pude salir del baño sin tanto orgullo. Porque pensandolo bien, al fin de cuentas, mi reacción fue puro prejuicio.
miércoles, 26 de diciembre de 2018
Por la tribuna
Me puse tu pilcha y fui yo el maestro de ceremonias en la parrilla. Era toda para mí, estaba como vos la dejaste. Sentí que todo lo que me explicaste fue suficiente, lo hice solo. Recibí aplausos y, no te pongas mal, no te necesité. Ni a vos, ni a los que se fueron. Me hice cargo del partido. Lo jugué y lo hice bien. Miré las inferiores, hay un montón de pibes que tienen un talento increíble. Pibes llenos de sueños, de sonrisas, de alegría, de ganas de jugar.
Te extrañé, pero la diez es mía y la voy a usar. Voy a jugar y voy a hacer jugar. A desparramar rivales, a tirar caños, a jugar lindo. Voy a meter algún enganche para la tribuna, para el aplauso.
El partido es mio, a veces siento que lo pierdo. Pero todavía no terminó la primera parte, recién van 38 del primer tiempo. Tengo equipo y ganas de ganarlo.
Las palabras me hicieron entender que algunas cosas no van a pasar y otras soy solo yo el responsable de que pasen.
Te mando un abrazo grande, viejo querido. Te extraño, pero soy yo el que juega ahora. Voy a tratar de leer los partidos como me enseñaste, pero la camiseta titular es mía y la voy a usar. Por la cantera, por los compañeros del equipo y por la tribuna, que estoy seguro que va a corear mí nombre, así como coreamos el tuyo.
¡Feliz navidad!
miércoles, 21 de noviembre de 2018
Somos palabra
jueves, 8 de noviembre de 2018
De viajes, de libros y mundos
Era habitual ver cómo, cada tanto, le arrebataban el libro a una persona. Sonaba la chicharra que indicaba el cierre de puertas y ahí ¡zas! le arrancaban el ejemplar de las manos a su dueño.
Todos veían correr por el andén al ladron con su botín, desesperado. “Seguro que lo venden por dos pesos” decía una señora muy paqueta. “Se los roban porque están distraídos, embobados y metidos en las hojas” agregaba un señor de sombrero y bigote recortado.
La policia caminaba entre los vagones alertando al pasaje sobre esta situación. Una vez ví como corrieron a uno de estos arrebatadores. Cuando consiguieron alcanzarlo, lo golpearon entre muchos para recuperar el preciado libro.
Los había de todos los tamaños y precios, con infinitas historias. Todo dispuesto para el entretenimiento.
Siempre era lo mismo, siempre igual. Los libros iluminaban las caras de los lectores, todas brillaban. Sus dedos pasaban las hojas una y otra vez. Cada cual en su mundo. Ya nadie hablaba con un desconocido, no se preguntaba una calle, todo estaba ahí, en los libros que guardaban estos tesoros.
Eso si, se respetaba una regla de oro: “Al subir al tren, tener cuidado con los arrebatadores”.
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